Ecologista, ¡muérete!

Me acuerdo al inicio de mis estudios de publicidad a uno de los mejores profesores decirnos:

“La publicidad claramente no es manipulación. La publicidad es como un guiño entre los dos partes. Cada uno de vosotros debe reflexionar si éticamente estáis listos para esta profesión y puede llegar el momento del conflicto entre los objetivos del cliente y valores personales. ¿Estáis listos?”

Me pareció un enfrentamiento duro en ese momento, con mi misma, con lo que quiero hacer y sin mucho más cerré las cuentas.

Las semillas de mi cambio de mentalidad empezaron a brotar ya hace más de 2 años

Ahora mismo me siento como una plántula echando las primeras hojas de ecología profunda.

Este es un proceso que uno siente en cada una de las células, poco a poco la naturaleza te va enmaravillando y ni te das cuenta eres parte de la tribu. Y empiezas a ver en las miradas quién es parte de la tribu y quién está en el lado sucio.

Puedes ser ecologista porqué está de moda, porqué alguno de tus amigos guay lo dice que es, porqué ser vegano ahora es el nuevo trap y por mil razones más. Cada uno tenemos nuestros motivos y nivel de ecología diferente.

Habían voces y avisos sobre que si realmente quieres luchar por la naturaleza a lo mejor tendrás que enfrentarte con fuerzas mayores, que ten cuidado en latin-américa ser ecologista puede ser peligroso. Y desde entonces tenía la visión varias veces de una pistola enfrentada a mi frente.

La pistola representando el sistema, todo lo que nos hacen tragar, todo lo que nos hacen parecer normal a la fuerza y claramente ese enfrentamiento serio de los dos extremos.

Justo un día después de escribir el post mi amiga Mirta de Rancho Cartagena publicó esta imágen en su facebook. ¿Existen las coincidencias o estamos todos conectados?

Es el momento de decidir, ¿cuánto de preparada estás para esta lucha, porqué puede que sientas algún momento que tu vida está en peligro?

Sentirás… muérete, por tus principios, por qué estás conectad@ a la naturaleza que somos todos, por qué tu mundo no vale una mierda en dólares, porqué estás sol@, porqué en el lado ensuciado por el petróleo y carbón hay más billones, porqué no eres nadie, porqué tu impacto no importa, ¡muérete!

Muérete, porqué tu cambio no es viable, junt@ a esos bosques que cortaremos, te cortaremos en medio, porqué tienes sentido común, porqué quieres compartir, porqué eres desconformist@, porqué respetas igual una planta que una persona, porqué no quieres sobrevivir esta catástrofe metid@ en un bunker, porqué hayas salido del sistema y ya no eres un número, eres idiota e inútil, ¡muérete!

Wow, fuerte, y yo pensando cuándo era joven que la decisión ética sobre la publicidad era algo complejo. Ahora me parece cuentito para dormirme.

Y cuándo la naturaleza te enamora también te enseña que siempre estará a tu espalda, apoyándote, formáis un equipo, no estás sola. Te tranquiliza y te motiva porqué tener la tierra, el mar, el aire, el bosque, el viento, el sol en el mismo equipo en que tú estás es un privilegio impresionante. Y empieza a enchufarte con el resto de los miembros de la tribu para que realmente no estés sol@.

Indignante que cada día muere personas solo porqué querrían defender ese trocito de paraíso que les queda al ladito, su nido, nuestra hogar.

Noticias, algunas, justo suficientes para no hacer más ruido, al final da igual:

Y justo hace unos días José Luis Álvarez, ecologista y defensor del santuario del mono saraguato. Ay, qué descanse en paz charlando por allí arriba con Berta Cáceres y el resto de miembros de la tribu que ya no están con nosotros.  

¿Cómo puede ser que nadie haga nada más? 🙁

Estoy en un entrenamiento, preparándome para algo que ni mi misma sé qué es, pero reviso bien cada capítulo.

Y estas reflexiones son el resumen de mi primer encuentro en directo con una persona que negocia con el petróleo y con el dinero sucio está montando su bunker para los tiempos de catástrofe y mientras lo camufla como un resort, que si ya estamos le hace más dinero.

Primera clase de prácticas en directo. Me veo verde…plantulita…pero reconozco esas ganas de vomitar de ultratumba, siento el abrazo que me acompaña, tengo que aprender las reglas de este nuevo juego. No es el mundo de publicidad y negocios…ya veo que las reglas son diferentes.

Cuidado, por lo visto se me dan bien aprender las reglas y jugar al farol hasta que consiga lo que quiera.

Por mucho que digan, ¡no moriré en el intento! Me haré cada vez más fuerte y sabia. Eso sí, con mucho cuidado y humildad.

Estoy tranquila porqué ni estoy sol@ y el cambio ya no se puede parar aun intentando matarlo y lo saben…